Quantum of Solace: finaliza el remozado del 007
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Por Eduardo Posada Hurtado
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Quantum of Solace es la inmediata secuela de la magnífica Casino Royale y es la película encargada de finalizar la reestructuración del personaje de James Bond, el cuál tenía visos de envejecimiento y necesitaba con urgencia ser remozado para las nuevas generaciones. El film empieza en el punto exacto donde finalizó Casino Royale, con un Mr. White capturado por Bond, quien lo lleva a interrogatorio directamente con M en una catacumba de la ciudad de Siena. La persecución del comienzo es bastante impresionante y la carga de adrenalina del filme en sus primeros 45 minutos mantiene al espectador amarrado con cinturón de seguridad a sus asientos… aunque algunos se marean. |
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El afán de venganza de Bond por la muerte y traición de Vesper en Casino Royale mueve el desarrollo de la película, más poco a poco el agente profesional que vive en el interior del 007 toma control de sus actos y en una escena antológica (con el telón de fondo de Tosca) descubre la identidad de algunos de los miembros de la enigmática organización Quantum convirtiéndose en su némesis, tal como en los 70´s era el archienemigo de Spectro.
No existen en Quantum of Solace gadgets al servicio de Bond –con excepción de su supercelular rastreador- y todo el peso de la historia está sobre los hombros de un inspirado Daniel Craig, quien es tan brutalmente masculino como el Bond arquetípico (Sean Connery). Más a pesar de las impresionantes secuencias de acción y un destacado manejo psicológico de Bond, la película falla al ser comparada con su antecesora y no superarla en ningún sentido. Cabe aclarar que la película no es mala, aunque si es desconcertante y se acelera demasiado al final, detalle que no se entiende al ser una cinta que dura sólo 106 minutos. El villano es otro pecado imperdonable pues tiene un carácter intrascendente y no logra generar odios o afectos. Las chicas Bond están bien, aunque no son de una belleza sobresaliente estilo Bárbara Bach, Ursula Andress o Sophie Marceau. La verdadera mujer Bond de la película es la excelente actriz Judy Dench, quien como M desarrolla una excelente química con Daniel Craig. |
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Al final de la cinta vemos de manera oficial (no voy a revelar como, pero es algo que faltó al comienzo de estas dos nuevas entregas) la confirmación de que la creación del nuevo James Bond llegó a su fin y la próxima película tendrá alardes de alta tecnología, supervillanos exóticos y toda la sofisticación moderna propia del mundo del 007, equilibrada con un toque de seriedad. Bienvenido al nuevo milenio, Mr. Bond. |
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Hellboy 2: Una clásica lucha entre el bien y el mal
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Hellboy 2: The Golden Army no es –técnicamente- una película basada en el cómic de Mike Mignola sino que es la puesta en escena de uno de los mundos fantásticos de Guillermo del Toro con la aparición especial de Hellboy y sus amigos. El filme abre con un práctico y rápido resumen del origen de Hellboy contextualizando al espectador olvidadizo, quien de inmediato se ve atrapado en la narración gracias a la primera escena: un padre que le lee a su hijo (el pequeño Hellboy) un cuento fantástico. Las animaciones que dan “vida” al cuento son hermosísimas y presentan de una manera muy artística (recordando por momentos la película danesa de marionetas “Strings”) el conflicto a desarrollar en la historia: la guerra entre los seres humanos y el reino mágico donde habitan las hadas de los dientes, los ogros y los elfos. Por desgracia, con la magia del cuento de hadas (los primeros 10 minutos) termina el encanto de la película y el metraje de Hellboy 2 transcurre entre peleas sin emoción y chistes autoreferenciales. |
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Es triste darle tanto “palo” a una película de Guillermo del Toro, el genial realizador de El laberinto del Fauno, pero es que Hellboy 2 -por los fantásticos trailers presentados- prometía ser superior al film original y no lo logra. Los efectos especiales son adecuados, las actuaciones están bien, más la simplicidad de la historia contada –una arquetípica lucha entre el bien y el mal- carece del equilibrio entre lo clásico y lo nuevo que es propio de una creación original. Es curioso, incluso, ya que desmembrando Hellboy 2 ésta parece tener los elementos necesarios para ser una gran cinta: hermanos gemelos que representan el bien y el mal, un héroe que está destinado a ser el instrumento desencadenante del Apocalipsis, romances capaces de sacrificar un mundo, guiños a otras películas famosas y un contundente mensaje ecológico. Sin embargo, la historia se cae por momentos y es demasiado infantil en comparación con la anterior. |
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En resumen, Hellboy II tiene un maravilloso comienzo, momentos divertidos protagonizados por “Red” y “Abraham”, dos interesantísimas líneas argumentales abiertas a desarrollar en una tercera parte, buenos efectos especiales y actuaciones precisas (en especial las de Ron Perlman, Selma Blair y John Hurt). Además las magníficas intenciones de Guillermo del Toro deben resaltarse (toda la película tiene su inconfundible sello personal), más de buenas intenciones está hecho el camino al “infierno” de Hellboy 2: The Golden Army. |
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Babylon A.D: Ciencia ficción sin pies ni cabeza
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Entró a cartelera -y rápidamente se despidió de la misma- una de las pocas superproducciones de ciencia ficción del año: Babylon A.D. Lo desconsolador de este estreno es que, una vez más, se han gastado muchos millones en una producción de ciencia ficción deficiente que condena al género a seguir siendo la cenicienta por la cual apuestan de vez en cuando los estudios norteamericanos, aunque rara vez tengan megaéxitos taquilleros como los de Matrix o un reconocimiento unánime de la crítica como en el caso de BladeRunner.
Babylon A.D tuvo todos los problemas del mundo en su fase de rodaje y postproducción. Su director, el talentoso Mathieu Kassovitz –El Odio, Los ríos de color púrpura- en ningún momento logró empalmar con el estudio –la 20 Century Fox- y su derecho a |
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dirigir la película tal como la había concebido se vio truncado por los intereses comerciales de los ejecutivos cinematográficos, quienes prefirieron una película de 93 minutos plena de efectos especiales intrascendentes, a una interesante cinta de 160 minutos la cual reflexionara sobre los fanatismos religiosos y la entropía humana. |
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Babylon A.D, sin embargo, crea en el espectador ciertas expectativas argumentales pues el mundo deprimente y postapocalíptico en el que vive Toorop, el mercenario interpretado por Vin Diesel, parece sacado de un verdadero campo de refugiados futurista, donde no existe sino la ley del más fuerte. Pero a medida que se desarrolla el filme nos dejamos contagiar por las anodinas actuaciones de Vin Diesel y Michelle Yeoh, la falta de consistencia de la trama, y un incesante dejavú hacia otras cintas de ciencia ficción como Blade Runner o la reciente Hijos de los Hombres. Dos grandes actores como Gérard Depardieu y Charlotte Rampling tampoco aportan mucho al nivel actoral de Babilón A.D -sus papeles carecen de niveles dramáticos- y la única que resalta en su rol de chica confundida es Mélanie Thierry, el “paquete” que tiene que transportar Toorop desde Mongolia hasta Nueva York . |
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Entrados ya en detalles, Babylon A.D cuenta la historia de Toorop, un veterano mercenario sobreviviente a mil batallas el cual sale de su semiretiro voluntario gracias a una “propuesta que no pudo rechazar”. La misión encargada se complica cuando Aurora –el “paquete”- revela habilidades más allá de lo normal y tanto Toorop como la hermana Rebeka –madre adoptiva y guardaespaldas de Aurora- comprenden que entregar la chica a la poderosa secta religiosa que la reclama es una posibilidad imposible de considerar. El resto del argumento es predecible - los que deben morir lo hacen en el momento apropiado- y el “final feliz” se recibe con el estoicismo de quien ya perdió las esperanzas de que algún detalle de ultima hora salvara la hora y media de vida echada a la basura.
Quizás si los estudios se atreven a sacar en DVD la versión que el director imaginó podamos disfrutar de una buena película de ciencia ficción con un toque europeo. Mientras tanto, sólo podemos lamentarnos de que un filme con buenos decorados y efectos especiales decentes, haya tenido un resultado final tan mediocre. Esperemos que la gran superproducción de ciencia ficción del próximo año –el remake de El día que se paralizó la tierra- nos borre este mal sabor de boca y nos reconcilie con los filmes de ciencia ficción.
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El espectacular regreso del Joker
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Estamos viviendo la edad de oro de las adaptaciones cinematográficas de superhéroes. En mayo Marvel Cómics nos deslumbró con Ironman y muchos gritamos a voz en cuello que era la mejor adaptación de un cómic al cine. Dos meses después, con The Dark Knight, nos vemos en la obligación de decir lo mismo, aunque sabemos que el próximo año Watchmen, basada en la novela gráfica de Alan Moore, puede convertirse en la única e indestronable mejor película de superhéroes en la historia. Mientras el “título” se pone a prueba en el 2009, la campeona indiscutible es la sorprendente The Dark Knight, última cinta terminada del talentoso y malogrado actor Heath Ledger.
The Dark Knight es una película en la cual Batman se enfrenta a una amenaza que no logra entender y por eso durante gran parte de la trama luce desorientado y sobrepasado por la inteligente |
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violencia anárquica del Joker. |
Hace muchos años no se veía en el cine un villano que fuera tan superior al héroe que debe derrotarlo y da lástima que el código moral de las películas de superhéroes no permita dar un punto de giro en el que el Joker destruyera a su antojo Ciudad Gótica y metiera un par de balazos entre ceja y ceja al Caballero Nocturno. |
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Esta segunda película del relanzamiento cinematográfico de Batman dura 2 horas y media, más ni siquiera el tener ganas de ir al baño desde la mitad del filme (producto de una de esas Coca Colas cargadas de hielo que venden en el teatro) hace que uno se aburra o le pierda el hilo a la compleja historia desarrollada. El ritmo con que está narrada la escalada criminal del Joker en Gotham no tiene tiempos muertos y tampoco satura, cual película de Michael Bay, con una profusión de explosiones y movimientos de cámara deseosos de inspirar frenesí. Es una puesta en escena sobria, elegante, eficiente y clara, atributos que permiten un mayor disfrute del filme por parte de los espectadores. |
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El guión en los capítulos relacionados con el Joker y con Batman/Bruce Wayne es impecable, aunque resulta precipitado y facilista en la resolución que se le da a la historia de Harvey Dent-Dos Caras. Es como si el director y los guionistas se hubieran esmerado tanto en pulir hasta el último detalle de la confrontación Joker-Batman que nos les quedó imaginación ni sentido común para darle buen fin a la transformación del “caballero blanco” en un homicida vengativo cuya justicia se imparte dependiendo de la aleatoriedad de la suerte.
El éxito de taquilla mundial de The Dark Knight tiene directa relación con la intensa campaña publicitaria realizada por Warner Brothers y con el deseo de observar el último trabajo finalizado de Heath Ledger. Da gusto que esta inmensa parafernalia consumista esté respaldada con un producto de alta factura artística, superior a la anterior secuela, y obligue a las futuras películas de superhéroes a mantener un nivel alto de calidad o morir a manos de los críticos y de la taquilla. |
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SuperAgente 86: La afortunada adaptación de una teleserie al cine |
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Por Eduardo Posada H
mail@eljuglardecolombia.com |
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Las adaptaciones de series clásicas de televisión al cine han sido nefastas, con contadas excepciones. Las dos películas de Los Ángeles de Charlie, por ejemplo, llevaron hasta el ridículo el uso de cables en las peleas de artes marciales; Starsky and Hutch (con Ben Stiller y Owen Wilson) es una parodia ridícula que humilla a la serie original, y The Dukes of Hazzard carece del encanto campesino adolescente de la serie original. Con estos siniestros antecedentes el riesgo de llevar al cine una versión moderna de la entrañable serie El Superagente 86 era enorme y resulta refrescante poder escribir que la adaptación protagonizada por Steve Carell y Anne Hathaway logra su objetivo de entretener, manteniendo características propias de la serie original a pesar de ser una propuesta cargada de acción y efectos especiales. |
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Atreverse a re-inventar dos personajes clásicos como Maxwell Smart y la agente 99 es, junto con la acción desenfrenada que el film presenta, los mayores logros de la película. Además, Steve Carell se desmarca sin miedo alguno del recuerdo de Don Adams (el agente 86 original) y aunque en ciertos momentos lo homenajea, la faceta de héroe que también desarrolla hace que sus chistes se tomen más en serio, al igual que la interacción coqueta y lúdica con la bellísima Agente 99. |
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El Super Agente 86 es una cinta en la que se respetan los paradigmas clásicos del cine clásico americano y por lo tanto la narración está centrada en unos personajes (86 y 99) con los cuales buscan identificarnos. El personaje principal (Maxwell Smart) se puede definir por su comportamiento en la trama (es gracioso, inteligente, valiente, confiable) y es aquel cuyo deseo (convertirse en agente de CONTROL) maneja la lógica de todo el relato. Tiene una motivación, una intención y un objetivo y gracias a eso mueve la historia. La intencionalidad es la acción, la línea que lleva al hombre a su objetivo hacia el futuro. La motivación siempre es una carencia y es una línea hacia el pasado. La fuerza de la película se debe al ímpetu de la intención del personaje.
En un verano lleno de estrenos taquilleros deja un muy buen sabor de boca una película como el Super Agente 86, una afortunada adaptación de una teleserie clásica al cine.
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Indiana Jones 4: El desgaste imaginativo de Spielberg y Lucas |
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Por Eduardo Posada H
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Han pasado 19 años desde que Indiana Jones encontró el Santo Grial del que bebió Jesucristo en la Última Cena. Esa hazaña arqueológica parecía ser el feliz final de una fantástica saga de aventuras, pero entre George Lucas y Harrison Ford convencieron a Steven Spielberg para hacer Indiana Jones y el Reino del Cráneo de Cristal, filme que en su primer fin de semana obtuvo más de 305 millones de dólares en recaudación mundial.
Esta nueva entrega se ambienta en 1957, cuando la Guerra Fría estaba más activa que nunca y el macarthismo era una paranoia que socavaba la democracia estadounidense. Nuestro héroe, el profesor Henry Jones Jr., es un arqueólogo que ejerce su profesión alternando la academia y la exploración aventurera –algunas cosas nunca cambian, aunque envejezcan un poco- pero, a diferencia de las anteriores cintas, Indy |
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está solo en el mundo a pesar de tener amigos, los enemigos ya no son los nazis de antaño –esos tipos tan perfectamente malvados- sino los soviéticos de la era Stalin, y el misterio a develar, aunque está ligado con creencias ancestrales de importantes pueblos primitivos, no hace parte de nuestra mitología más profunda (como si lo es el Santo Grial). |
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Ninguno de los cambios (necesarios, además, por la avanzada edad de Harrison Ford) alteran la naturaleza lúdica del filme pues gracias a la mística y “good will” de las películas precedentes los espectadores aceptamos con gusto y curiosidad las nuevas situaciones, re-creando el universo de Indiana Jones. ¿Por qué entonces El Reino del Cráneo de Cristal es inferior a las anteriores Indianas? Las razones superficiales son: el exceso de diálogos, unos inadecuados –casi groseros- cortes de montaje, la falta de peso de los personajes secundarios y la obviedad del misterio a resolver. Estos errores son la sintomatología de la única y verdadera razón que hace inferior a esta irregular cinta: su innecesariedad. La trilogía original de Indiana Jones es perfecta. Tiene un magnifico comienzo con Cazadores del arca perdida, un interesante intermedio con El templo de la perdición y un clímax apoteósico con la Última Cruzada. ¿Justifican los millones de dólares a ganar en taquilla el atentar contra lo perfecto?. Spielberg y Lucas creen que si y esta forma de pensar es lo que diferencia a los artistas de los vendedores de ilusiones. |
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Ironman: Una película de 196 millones de dólares!!!
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Por Eduardo Posada H.
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Ironman, la primera película de Marvel Studios, ha sido el segundo mejor estreno de una película no secuela en Estados Unidos y el décimo mejor estreno de la historia. Su costo de producción fue de 196 millones de dólares y Marvel Studios espera lograr en la unión americana una recaudación de 270 millones de dólares y superar los 300 a nivel internacional. Sin embargo, esta ambiciosa meta puede verse truncada por el declive inevitable que tras las dos primeras semanas de exhibición tienen todas las películas y por otros superestrenos de temporada como Meteoro e Indiana Jones 4.
Ironman es una película blockbuster, un film diseñado para ser un batacazo taquillero y generar millones a través de juguetes, juegos de video, cómics, etc. Esta caracterización a priori nos obliga a entrar al cine con unas expectativas realistas y a imponer como criterio máximo –y a veces único- para juzgar la película, su capacidad de entretener audiovisualmente, aspecto que en una adaptación de un cómic de superhéroes no debería ser problema, pero comúnmente sí lo es. |
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El Batman Begins de Christopher Nolan –por ejemplo- a pesar de ser una muy buena adaptación de El Hombre Murciélago no proyecta brutalidad ni realismo en sus escenas de pelea, factor que le sobra a las escenas de combate Krav Maga en la trilogía de Jason Bourne. Igual sucede con la flojísima Punisher de Tom Jane, la cual parece una película hecha por la muñeca Barbie y su novio Ken y no una adaptación cinematográfica del vigilante más sanguinario del universo Marvel.
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Una de las historias recientes en las que se apoya el guión de la película es el Ironman Extremis de Warren Ellis y Adi Granov (diseñador de la sofisticada y elegante armadura que vemos en la película). Ellis desarrolla una serie de temas muy interesantes sobre el personaje de Tony Stark y la dualidad que rodea al mismo. Porque, ¿qué o quién es Tony Stark?, ¿altruista?, ¿traficante de armas?, ¿IronMan? ¿Héroe o villano?
Otra de las historias que influyeron en el desarrollo del personaje en la película –sobre todo en el punto de giro final- es Civil War, una maxiserie en la que Stark se convierte en el director de la superagencia SHIELD y cambia la forma de vivir de los superhéroes del mundo Marvel. Pero esta no es la única sorpresa, al final de los créditos hay una escena oculta que prefigura lo que será la secuela y las futuras películas Marvelianas. Claro que todo depende de la misión más difícil que ha tenido que enfrentar el Hombre de Hierro: derrotar a Indiana Jones 4 y a The Dark Knight y ser la película más taquillera del año. ¿Lo logrará?
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Perro come perro: un thriller atípico que nos punza |
Por Eduardo Posada H
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Esta cinta, la opera prima de Carlos Moreno, ha participado en varios festivales, entre los que se destacan el Sundance, el Festival Internacional de Cine de Miami y el XXIII Festival Internacional de Cine de Guadalajara, donde Marlon Moreno fue galardonado como 'Mejor actor' en la sección de largometraje Iberoamericano.
Una parte de su producción y post-producción fue conseguida gracias a inversionistas que decidieron apoyarla y obtener así los beneficios de la Ley de Cine. La pre-producción fue, en parte, financiada con el dinero ganado en convocatorias hechas por el Ministerio de Cultura, la Fundación Carolina, Ibermedia y otros fondos cinematográficos. |
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Perro come perro no es una película de acción y tampoco es –en el sentido estricto del término- una película policial. Es un drama con elementos policíacos que rompe con las reglas clásicas del género negro al involucrar elementos mágicos y sobrenaturales. Robert De Niro y dirigida por el maestro Alan Parker, es el ejemplo arquetípico de esta mezcla profana de géneros.
El principal tema musical de la película fue compuesto por la agrupación caleña Superlitio y es uno de los grandes aciertos del filme, junto con el guión (pausado y contenido, aunque previsible en su final), la fotografía de la ciudad y las actuaciones de Oscar Borda, Marlon Moreno y Blas Jaramillo (q.e.p.d). La utilización del recurso de la magia negra es estéticamente impecable y le da un curioso toque sobrenatural a este thriller atípico que parece sacado de la vida real o armado a retazos con las historias que existen detrás de los muertos de El Caleño. |
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Perro come perro puede entrar en el Top 5 de las mejores películas colombianas de todos los tiempos (la cual incluye a Sumas y Restas de Víctor Gaviria y La gente de la Universal de Felipe Aljure). La ambientación y contextualización que hace de una Cali permeada hasta sus cimientos por la búsqueda del dinero fácil y la violencia sanguinaria del narcotráfico es devastadoramente real y alude a una cara de la ciudad que muchos conscientemente evadimos, aunque se encuentra a plena luz en los productos de consumo más populares (El Caleño, El “Pepe Son”).
El nombre del filme nace de la canción 'Ahora me da pena' del cantante y compositor Henry Fiol, que en una de sus frases dice "Yo nací en Nueva York, en el condado de Manhattan, donde perro come perro, y por un peso te matan". |
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Música de cine: juego de emociones y percepciones |
Por Eduardo Posada H
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La banda sonora de una película está diseñada para manipular la percepción del espectador y orientarlo hacia una emoción o idea preconcebida por el director o el compositor. Si a un paisaje le colocamos música bucólica, la gente asociará esos sonidos a una campiña y seguirá viendo sólo lo que está frente a sus ojos, pero si a la misma imagen le colocamos música inquietante la gente reinterpretará lo que está observando y estará a la espera de que acontezca algún terrible suceso (la aparición de Jason Voorhes –Viernes 13- con machete en mano, por ejemplo). |
La música de cine permite alterar la perspectiva de la “realidad” presentada en pantalla y le otorga una dimensión o significado diferente en un proceso parecido al de una ilusión óptica. Este juego de emociones y percepciones hace que al escuchar el Hallelujah de Rufus Wainwright vivamos como propio el dolor de la princesa Fionna (condenada a casarse con Lord Farquaad a pesar de amar a Shrek) y nos quedemos sin respiración en el duelo final de El Bueno, el Malo y el Feo. |
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Ayer vi The Bourne Ultimátum y me impresionó mucho que en las escenas de pelea no hubiera música de fondo. Realicé entonces una rápida lista mental de mis bandas sonoras favoritas y en el top evocatorio apareció –por supuesto- Hallelujah, de Rufus Wainwright (BSO de Shrek, Los Edukadores y The Lord of War); los inconfundibles acordes de Ennio Morricone en El Bueno, el Malo y el Feo; el Who wants to live forever de Highlander; Sinnerman de Nina Simone (canción que identifica las dos versiones de El caso Tomas Crown) y el I Say A Little Prayer (For You) de La Boda de mi Mejor Amigo. |
Para los directores de cine la música puede ser algo traumático pues es el único elemento de la película que no controlan directamente y que depende del conocimiento y la capacidad de creación del compositor encargado. La peor pesadilla de un director es que las imágenes cinematográficas sean insuficientes para expresar contenidos intelectuales, emocionales y artísticos. Buscando asegurar la “transmisión del mensaje” se apela entonces al todavía infalible recurso de la música. |
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Clásicos modernos del séptimo arte a nuestra disposición
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Gracias a los reproductores de DVD y a los computadores con software de reproducción multimedia, hoy es más fácil que nunca disfrutar del cine en la comodidad de nuestras casas. Sin embargo, entre la multitud de películas ofrecidas por las videotiendas a veces es difícil reconocer los filmes contemporáneos que han marcado un hito en la historia del séptimo arte. A continuación recomendamos algunas cintas que se han destacado por su calidad artística tanto como por su taquilla y están disponibles en cualquier alquiler de películas, incluso el de la esquina de nuestra casa.
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Empecemos con dos producciones de los estudios Pixar: Buscando a Nemo (2003) y Toy Story (1995). La primera está incluida en la lista de las 100 mejores películas de todos los tiempos de la prestigiosa revista Time y la segunda es una de las 100 mejores películas americanas de todos los tiempos según el American Film Institute. La saga de El Señor de los Anillos (2001-2003) también está en un sitial de honor en ambas listas al igual que Pulp Fiction (1994), la obra maestra de Quentin Tarantino, y La lista de Schindler (1993) de Steven Spielberg.
El caso de Spielberg es excepcional ya que diversas publicaciones, entre ellas la revista Variety, lo consideran el más importante director de cine de todos los tiempos. Su otra gran cinta, también incluida en el Top 100, es E.T El extraterrestre (1982).
Muchas películas contemporáneas de alta factura artística son programadas en los canales de televisión de las parabólicas comunitarias, por ejemplo: El Sexto Sentido (1999), Salvar al Soldado Ryan (1998), Forrest Gump (1994) y El Silencio de los Inocentes (1991). Esta última lanzó al estrellato al actor Anthony Hopkins y le mereció el segundo premio Oscar de su carrera a la actriz Jodie Foster. Sus posteriores secuelas y precuelas (Hannibal, Red Dragon y Hannibal Rising) no han tenido la calidad exhibida por su predecesora, aunque triunfaron en taquilla.
Para evitar sorpresas desagradables hay que incluir un clásico del cine entre los filmes a rentar el fin de semana. Así se estará seguro de llevar, al menos, una buena película a casa. |
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Rambo 4: ¡¡¡La violencia ochentera revive!!!
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Hollywood es el lugar donde ocurren las paradojas más curiosas del mundo. Sylvester Stallone (gran ícono del “cine de acción”) y su película John Rambo (cuarta parte de la saga de Rambo) son el ejemplo perfecto de ello. O de lo contrario ¿cómo se explica que un actor que apoyó la invasión a Irak filme una película extremadamente violenta –casi gore- y la publicite en los medios de comunicación a modo de cinta antibélica?
En los primeros minutos de metraje, Rambo es presentado como un hombre que no quiere pelear, aunque “lleva la guerra dentro de su corazón”. Persuadido por la bella Julie Benz, transporta a unos ilusos misioneros gringos a tierras birmanas, mata algunos soldados en el camino y navega a su hogar esperando lo inevitable.
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Cuando le avisan que los propagadores de la palabra de Dios han sido secuestrados, acepta llevar a unos mercenarios -contratados para rescatarlos- hasta las proximidades del campamento birmano. El ejército de ese conflictivo país, sobra decirlo, está compuesto por soldados que son la personificación misma del sadismo y la maldad. Merecen morir y nuestro protoángel vengador los descabeza, acribilla, desgarra, explota y destripa. Ante tal profusión de sangre es inevitable buscar en la pantalla un contador que gire sobrerevolucionado indicándonos el número de muertos y -cual si fuera un juego de video- indique el nivel de energía de Rambo o su número de vidas.
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Rambo 4 se estrenó en Estados Unidos el 25 de enero, y hasta el 19 de febrero había recogido US$ 66.392.306, de los cuales US $40.766.105 corresponden a taquilla local y US $25.626.201 a recaudación por fuera de Estados Unidos. Comparadas con los números de la cuarta parte de Duro de Matar (la gran película de acción “ochentera” del año pasado) esas cifras son irrisorias. Sin embargo, no están nada mal para un hombre de 61 años que previo a Rocky 6 tenía acabada su carrera cinematográfica. Que se agarren duro Will Smith, Matt Damon y el resto de héroes “realistas” del nuevo milenio. ¡Los viejos héroes de acción han vuelto y se niegan a morir sin llevarse algunas docenas de malos consigo! |
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American Gangster no es una obra maestra
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Por Eduardo Posada H
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American Gangster es una buena película. Pudo ser una obra maestra del cine contemporáneo… pero no lo es. Lo que pasa es que las nuevas generaciones se han acostumbrado tanto al mal cine producido por Hollywood en los últimos años, que se deslumbran con cualquier producción que rebasa la mediocridad habitual.
Esta cinta, nominada al Oscar por mejor dirección artística y actriz secundaria, cuenta las historias del narcotraficante Frank Lucas (Denzel Washington) y del policía antidrogas Richie Roberts (Russel Crowe) y es la tercera incursión de Ridley Scott en el género policiaco (la primera fue La sombra del testigo (1987) con Tom Berenger, Mimi Rogers y Lorraine Bracco; la segunda Black Rain (1989) con Michael Douglas, Andy Garcia y Kate Capshaw).
Scott nos ha regalado obras maestras como Bladerunner, Alien y Los duelistas, aunque en los últimos años ha tenido una carrera inestable, de la que se destacan la subvalorada La caída del halcón negro y la sobrevalorada Gladiador.
American Gangster es una película cuidadosamente realizada, pero es predecible y carece de puntos de giro –o escenas dramáticas entrañables- que capturen la emoción del público. Es -como casi todas las obras de Scott- impecable en su realización artística y presenta una de las mejores interpretaciones de Denzel Washington. Aunque comienza con una lentitud algo farragosa, tras la primera hora de proyección el ritmo del filme aumenta en un crescendo sostenido que remata en un final realista y mesurado, algo sorprendente en este tipo de películas.
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La guerra de Vietnam -con sus miles de soldados adictos a la heroína- y la corrupción policial enquistada hasta la médula son magistralmente puestas en escena en este filme, al igual que la estética sucia de Nueva York en los años 70’s (¡tarea nada fácil!). Más cuando existen obras maestras con temáticas similares como Scarface (1983) de Brian de Palma, resulta imposible evitar las comparaciones y se termina esperando mucho más de American Gangster.
Por supuesto que el personaje de Frank Lucas es muy distinto al Tony Montana de Scarface. Sin embargo, tanto Lucas como Montana tienen el deseo de poseerlo todo, son antihéroes complejos que persiguen el American Way of Life. Pero mientras Tony Montana sigue viviendo en la retina de los que hemos visto Scarface, Frank Lucas está condenado al olvido, al igual que American Gangster, una película de la que algunos se acordarán en 10 o 20 años porque “pudo haber sido una obra maestra”… y no lo es. |
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Dos ‘clásicos oscuros’ y dos ‘clásicos menores’ del cine de los 90
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Por Eduardo Posada H.
darkedipo@yahoo.es |
A veces cierta película que uno encontró interesante (aunque pasó desapercibida en su momento) es descubierta por otras personas que piensan igual a uno y acaba convirtiéndose en un ‘clásico menor’.
A veces cierta película que uno odia (aunque sea referente cultural de una generación) con el tiempo pierde el prestigio adquirido y entra a ser parte del Hades cinematográfico.
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El lado oscuro del corazón (1992), dirigida por Eliseo Subiela, es una cinta de culto para miles de personas que bordean los 30 años. Yo la vi por primera vez en la Cinemateca de la Universidad del Valle en 1994 y la odié con toda el alma, por lo que tratando de desligarme de los prejuicios de esa horrible primera impresión la volví a ver hace unos días y casi daño el televisor de la casa al tirarle de la rabia una chancla.
La película tiene buenas intenciones, no lo niego; incluso los poemas de Benedetti son soportables. Pero las metáforas poéticas hechas imagen –núcleo central del filme- son de un nivel tan alto de cursilería y mal gusto que sólo quienes ostentan almas superficiales y facilistas pueden considerarlas auténticas expresiones artísticas y sentirse conmovidos. |
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Con La vida es bella (1997), dirigida por Roberto Benigni, me ocurre algo parecido… o casi. He intentado verla por lo menos tres veces, pero la idea de que estoy irrespetando el sufrimiento de los judíos en los campos de concentración nazis y reduciendo hasta la frivolidad uno de los hechos más vergonzosos de la historia de la humanidad me impide abrir los ojos y disfrutar a Benigni haciendo monerías en pantalla. |
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Un ‘clásico menor’ es una película que se vuelve referente de una época -o de un grupo muy específico de críticos y admiradores- y por la misma razón está condenada a vivir en el “panteón de los dioses menores”. Es lo contrario de lo que pasa con una indiscutible obra maestra del cine -digamos Vértigo, de Alfred Hitchcock. “De entre los muertos” (¡así la tradujeron en España!) es producto de una época dorada del cine norteamericano, pero al mismo tiempo es un filme atemporal y universal que hace parte del legado cultural y artístico de la humanidad. Su importancia como obra de arte no está ligada a una moda o a los patrones culturales propios de una generación -o un grupillo de críticos. Su valía es intrínseca a si misma y refulge como la luna llena en la oscuridad de la noche. |
Heat (1995), dirigida por Michael Mann y protagonizada por Al Pacino y Robert de Niro, es una película re-descubierta hace algún tiempo por un creciente número de críticos y fanáticos del cine quienes la han convertido en un ‘clásico menor’. “Fuego contra fuego” (¡así la tradujeron en Colombia!) se toma su tiempo para contextualizar a los personajes principales y definirlos como seres humanos complejos, más allá de sus acciones dentro o fuera de la ley. El “juego” entre el policía y el ladrón pasa de lo profesional a lo personal y se dirime, a pesar de ambos querer evitarlo, con el ritual profesional de enfrentarse a muerte caracterizados como ellos mismos. |
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León (El Profesional) -1994-, dirigida por Luc Besson y protagonizada por Jean Reno, Natalie Portman y Gary Oldman es un ‘clásico menor’ que en muchos círculos es considerado una obra maestra del cine policial. Su temática trata el amor, la redención, la inocencia y la maldad dentro de dos límites de mundo: el externo a los protagonistas (donde los persiguen para matarlos) y el íntimo, formado por León y Matilde como pareja-familia con vaguedad de roles: hombre-niña-niño-mujer. |
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Dentro de 100 años (cuando ya no exista esta generación de latinoamericanos cursis e ignorantes que “adoran” El lado oscuro del corazón) filmes como Heat, La vida es bella, y El Profesional serán juzgados por su perenne calidad artística y cinematográfica. ¿Ascenderán al Olimpo cinematográfico o serán condenados al ostracismo y el olvido? |
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